Hora de volar. Finalista en el IV Concurso de relatos Érase una vez Zaraletras (2025)

 En esta IV edición del concurso de relatos Érase una vez Zaraletras la temática de los relatos debía ser "los sueños", centrado en esa premisa escribí Hora de volar que fue seleccionado entre los finalistas y expuesto en el mercado navideño Zaramarket de Zaragoza y será publicado en la revista ZaraletrasZine en 2026.

HORA DE VOLAR

Cuando se apaga la luz, llega el mismo sueño, una y otra vez, volviendo como los vencejos en primavera.
La oscuridad me envuelve y entonces, cuando me duermo, siento las alas desplegarse de nuevo. Son mías, como si cada una de esas plumas me perteneciera y las pudiera mover a mi antojo.
El primer batir es siempre torpe, inseguro, como el de un pájaro que está aprendiendo a volar. Pero enseguida me elevo. El aire me empuja, la tierra se hace pequeña y, por un instante, soy libre.

Allí arriba, iluminando el cielo como si sus ojos fueran dos soles, está ella, esperándome.
Su figura brilla entre las nubes, ágil y dulce como una bailarina. Me acerco y, cuando por fin la alcanzo, sus alas rozan las mías y el mundo se detiene. Volamos juntos. No hay distancia ni muros entre nosotros. Solo brisa, esperanza y la risa de ella llenándolo todo.

Sé que es un sueño, pero no me importa. En él todo lo que nunca pudo ser sigue intacto: su voz, sus caricias, la promesa de una vida juntos. Volamos sobre montañas, sobre océanos. Bajo nosotros, el mundo parece dormido, igual que yo.

Entonces escucho el primer golpe del reloj.
Uno, dos… las agujas marcan en punto. Los engranajes se mueven. La puerta se abre. Las plumas desaparecen. Y el sueño se apaga.

Se hace la luz. Abro los ojos saliendo de la penumbra. Y vuelvo a la realidad: la habitación fría, el aire inmóvil, los muebles en el mismo lugar. Entonces el reloj me expulsa de mi prisión de madera y canto la hora sin dejar de mirar la ventana. Aguardando que, al otro lado del cristal, ella esté en su nido. Esperando, al igual que yo, que algún día el sueño se cumpla, mis alas se muevan y juntos podamos volar.

Mientras, los segundos han pasado y yo regreso al interior del reloj, para volver al sueño hasta la próxima hora.




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